Hace unas semanas empezó la temporada de caza. Este año está siendo un verdadero desastre. Los cazadores somos como los agricultores; estamos siempre pendientes de que llueva, de que las cosechas sean buenas, en fin que a la caza no le falte ni alimento ni agua. Este año pasado las cosechas han sido buenas, pero llovió demasiado y las polladas de perdices se ahogaron. Como dice el refrán nunca llueve a gusto de todos.

Conclusión hay muy pocas y muy dispersas. Donde cazo (o lo intento) salen kilométricas, eso de cansarlas a puro de darles vuelos allí; en Monterde, es utópico.  Para colmo de desgracias este año estreno escopeta y no le doy ni a España.

En fin todo excusas para justificar el desastre de este año. Lo seguiré intentando.