Cada uno que haga lo que quiera, así que yo NO volveré al restaurante "La Bombi" en Santander. Lo siento por el hijo del dueño, que  es competente, atento y agradable. No puedo decir lo mismo del padre.

No me pareció leer en ningún sitio que no se puede ir con niños, de hecho pagamos la comida que pidieron. Tampoco nos avisaron al entrar y pedir una mesa para 6 que no podíamos entrar con niños.

De la comida nada puedo destacar; el pescado estaba bueno, pero las formas del señor propietario No son acordes con las tarifas que aplican. Resulta que si el niño se acerca a la pecera de los bogavantes aquello parece una guardería...

No sufriré demasiado; será por restaurantes buenos en Santander!!!